miércoles, 13 de febrero de 2008

Te estoy amando


Es el día de los enamorados, dicen, y se supone que hay que hacer mención a ello. Lo dice la Cámara de Comercio, entre otros. Sin embargo, quienes vivimos enamorados de la vida, de las cosas simples (Aquellas Pequeñas Cosas), de la tristeza y de la alegría, de toda la belleza que buscamos insaciables en poemas, creemos que todos los días son el día del amor. Las historias de amor lo dicen. Uds. mismos tienen una historia de amor que contar, lejos de un 14 de febrero.

Pablo y Karina, juntos formaron una hermosa familia con hijos, casa, perritos, y mucho trabajo. Mucho tiempo hicieron ésta historia de amor, pero pasado el tiempo, decidieron casarse. La fiesta, esas cosas...Celebrar ése amor con sus amigos y familiares. Yo decidí dedicarles éste poema, que es lo que ellos quieren decirse hoy con palabras, lo que se lo dicen en la mirada. Dedicado a ellos y a todos los que tienen una historia de amor que contar.




Prefiero remontar un vuelo eterno
Sobre suaves alas de tus labios amantes.
Mirar absorto el sumiso atardecer de montañas,
En el claro reflejo de tu mirada constante.

Sentirme parte de la fiesta de tus brazos
Que protegen celosos mi corazón enamorado.
Descansar templado sobre tu vientre de nubes,
Despertar inconsciente en el umbral de tus manos.
Velar por tus suspiros, sonrisa de qué sueños,
Ser faro de tu naufragio, en los días colmados.

Entregarme una vez mas a nuestro mundo creado,
Seguir confluyendo en uno, nuestros sueños mas apasionados.

Como ayer, como hoy, te estoy amando...
Como siempre, una vez mas,
Te estoy amando...


Fernando Guilla

jueves, 17 de enero de 2008

Sucede


Simplemente sucede...


Sucede que entre las tinieblas aprendidas
Aun no he encontrado la oscuridad deseada,
Aun no he podido ocultar mi rostro oxidado
Ni el lúgubre color de mis lágrimas…

Sucede que entre letras infames y desconocidas
Mi poesía ha encontrado su punto fatal,
Que ya no me importa escribir los mil tormentos
Que han sentido mis pares ante interminables castigos,
Ya nadie mira, ya nadie escucha…

Sucede que si he decidido morir algún día,
Lo he hecho solo por mi culpa, errónea o acertada,
Jamás he de morir por una tristeza impuesta,
Jamás he de morir porque no sea correspondido.

Sucede que mi pueblo grita y los demás no escuchan,
Pero mi pueblo compra lo que los demás venden,
Mi pueblo se ahoga mientras los demás filman,
Mi pueblo ayuna mientras los demás comen opíparos…

Sucede que debo callar por ser mal poeta,
Porque mis letras no tienen ya aquella fuerza del hachero,
Del docente castigado, del jubilado hambriento,
Del campesino fatigado, del minero sepultado,
Del niño que duerme en la calle, de su luciérnaga incansable,
Del llanto de un bebé parido sin leche ni abrigo…

Sucede que aun no entiendo porqué, solamente,
A pesar de todo existen las ganas…
Y el amor ilumina aquella esperanza apagada,
Y una guitarra me calla, cuando debo hablarla…

Sucede, mi querido nadie,
Que entre las tinieblas aprendidas y disimuladas
Que aun no encuentre la oscuridad deseada,
Será que algo nuevo está sucediendo,
Una semilla oculta ha de estar creciendo,
Una canción tácita, un veneno nuevo…
Sucede que esta sucediendo, nada más…


Fernando Guilla

viernes, 11 de enero de 2008

Certeza


Los abismos son cíclicos, no infinitos. Y cuando aparecen de vez en cuando nos hundimos en el pensamiento. Y ése pensamiento nace de la necesidad de entender. En éste poema, mi búsqueda...



Necesito una certeza para saberme humano,
Simular mi esencia de ángel arrepentido,
De duende de invertebradas danzas,
Ya no basta…

Esforzarme por mostrarme razonable,
Indiferente al mundo de mis sueños,
Obrar matemáticamente mi amor,
Ser lo que esperan, ya no basta…

Porque aun siento el perfume de las hierbas
Cuando miro tus ojos de libres mariposas.
Porque aun me pierdo en esponjosas nubes
Cuando tus labios impulsan el vuelo de mi boca.

Porque aun me sangra una oscura tristeza
Cuando deslizan tus lágrimas una frágil herida.
Porque aun me sumerjo en un acorde de madera
cuando una canción abraza mi desnuda inspiración .

Soñar es mi certeza de sensibilidad humana,
Amar es mi concreta forma de vivir,
Llorar es mi habitual manera de sentir,
Y eso me basta para andar…


Fernando Guilla

jueves, 3 de enero de 2008

Huellas Marcadas


No sé si fué la partida de un tío mío, o probablemente como dice el gran poeta Pablo Trullenque "sólo me duele el silencio de las cosas que envejecen", pero necesitaba escribir éste poema, dedicado a mis padres, tíos, amigos, con la intención de contener, crear un futuro eterno, entregar esperanza. Pero mas allá de éso, esta dedicado a quien quiera llevarselo. Al fin y al cabo Borges sugirió que una vez escrito el poema, ya no es nuestro. Que logre el cometido.


Es en vano que le pida al tiempo
Que detenga su circular manía
De marcar un inevitable destino.

Es difícil contener el blanco
Que en sus sienes cansadas,
Conquista invasivo sus cabellos sabios.

Es imposible que la sangre claudique
Su insistente capricho de encontrar remansos
En sus débiles latidos agotados.

Las miradas nunca envejecen,
Confluyen en su simple transparencia
Infancia, juventud, vigor y vejez.
Solo las cega una última luz redentora.

La inmortalidad esta garantizada
Mientras reclamemos al recuerdo
La memoria de los paternales gestos,
El regreso de los viejos olores de cocina,
La quietud de las siestas obligadas,
El retorno de las caricias ancianas.

Es que somos de creer que un último viaje
Simplemente nos lleva a un infinito prado celeste.
Consuela la paz de nuestros nocturnos sueños,
Que no tardará el abrazo de un nuevo reencuentro.

Mientras tanto mi tiempo, mis canas y mi sangre,
Siguen imitando sus huellas marcadas.
Orgulloso miro el crecer de las cosas
Hasta el último segundo de mi mirada.


Fernando Guillamondegui

lunes, 10 de diciembre de 2007

Me Enamoro



Me enamoro constantemente
De la errante cintura de una mujer,
Por donde desandan mis manos trashumantes
El azul camino de un misterio maravilloso.

Me enamoro evidentemente
Del incisivo vuelo de sus labios amantes
Y en las alas de un beso, húmedo y tierno,
devoro el contorno de un cielo esponjoso.

Me enamoro incesantemente,
De la ondulante espalda de una mujer.
Y recorro caprichosos surcos de terciopelo,
Inventando sutiles dibujos con mis labios artesanos.

Me enamoro secretamente
Del inquietante vientre de una mujer.
Del candil lirio de su ombligo centinela,
Del sendero tibio que mi boca desea.

Me enamoro ciegamente
De la transparente mirada de una mujer,
Y me sumerjo, náufrago, en el vaivén de sus lágrimas
Que algún ahogo hiere su sensibilidad.

Me enamoro tristemente
De la melancólica ausencia de una mujer,
Del latido ajeno que mi pecho recuerda,
Del jardín vacío que llenan mis poemas.

Y porque me enamoro eternamente
De la etérea imagen de una mujer fugaz,
Mi soledad te busca con desesperadas palabras,
En una brisa efímera que en vano mi corazón abrasa.

Simplemente me enamoro en cuerpo y mente,
De la simple idea de una mujer.

Fernando Guilla

jueves, 22 de noviembre de 2007

Día Internacional de la Música


Santa Cecilia, patrona de la música, sufrió martirio en torno del año 200 d.C. en Roma o en Sicilia. La iglesia de Santa Cecilia, en Roma, fue construida en el siglo IV probablemente en el mismo lugar en donde la santa habitara, y en el que también fuera muerta. La iglesia actual, reconstrucción de la anterior, está fechada pocos años antes al 1600.
La relación de santa Cecilia con la música es sombría y algo extraña. Existen algunas vagas leyendas que la muestran atrayendo a la tierra a un ángel por medio de su canto, o bien cantando durante su martirio, y otras semejantes, pero no se fundan en los textos más antiguos.
Fueron probablemente los pintores hacia comienzos del siglo XV, apoyados obviamente en las creencias populares de la época, los responsables de haber divulgado la idea de que santa Cecilia era música, con la introducción de instrumentos musicales en sus cuadros, en donde aparece con arpa, órgano y otros instrumentos musicales. Un estudio importante y esclarecedor es el de Dom Gregory Murray en Music and Liturgy, enero de 1938, sugiere que la asociación de la santa con la música surgió de la mala interpretación del texto de la antífona que se canta en su día; opinión interesante pero lejos de una fundamentación sólida.
El día de santa Cecilia es el 22 de noviembre. La primera fiesta musical en su honor de que se tenga noticia, se realizó en Evreux, Normandía, hacia 1570. Parte de la celebración revistió la forma de un torneo entre compositores, y Orlando di Lassus (compositor flamenco, 1530-1594) figuraba entre los que obtuvieron premios.

Otras celebraciones musicales se realizaron también anualmente durante períodos más o menos largos en diversas ciudades europeas de Francia, España y Alemania. En Río de Janeiro, Brasil, ha contado con celebraciones anuales a partir de 1919 y quizás nteriormente.

Muchas sociedades musicales, desde principios del siglo XVI en adelante, han tomado el nombre de la patrona de la música. Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594) fundó una en Roma y en 1847 Pío IX la convirtió en una academia para el fomento de la música eclesiástica, que existe aún y tiene gran importancia. En el año 1867 se fundó una "Sociedad ceciliana para los países de habla germánica".

La sola intervención de un gigante como Palestrina, quien fuera maestro de capilla de la Sixtina, alcanza para haber consagrado al 22 de noviembre "Día Internacional de la Musica".
Queda por dilucidar severamente cuál es la relación de santa Cecilia con la música. Estamos frente a un hecho realmente complejo ya que fue el mismo pueblo el que la consagró Patrona, y es tal vez esa sencillez la que confunde nuestras doctas investigaciones.

Creo que una de las ideas, aunque con escaso margen de convertirse en universal, sería la de ubicar el "día de la música" en una fecha que no caldeara el ánimo de nadie. Una de las posibles es el 21 de marzo, natalicio de J. S. Bach, pero aquí, si bien nadie en su sano juicio podría discutir su vinculación con la música, nos volvemos a encontrar con el problema: no todo el mundo, literalmente hablando, estaría de acuerdo en virtud de que un músico por genial que pudiera ser, siempre tendrá un equivalente, digamos mejor sustituto, conforme las ideas o cosmogonías de cada cultura. Veo que con este pensamiento acabo de descartar cualquier fecha que haga alusión a un músico
Vemos que en estos dos intentos de alterar la fecha hay muchos escollos para un acuerdo unánime. Tal vez no era tan mala, después de todo, la idea de dar a una santa, de dudosa vinculación a la disciplina, el título de Patrona de la Música. Es interesante destacar que bien entrados los tiempos en los que se comenzó a celebrar el 22 de noviembre como día de la música, Pitágoras -también un supuesto Tubal- seguía poseyendo el rótulo de "inventor de la música". Tenemos aquí bien diferenciadas las cosas: Patrón e Inventor, es decir, un patronazgo no significa, de por sí, invención alguna del mismo modo que Santa Bárbara no inventó la pólvora.
Pienso, ya para finalizar este escrito, que lo más importante es haber logrado reunir en torno de una fecha a gran parte del mundo. Si alguna vez se lograra demostrar palmariamente que santa Cecilia no poseía conexión alguna con la música, dudo mucho que paralelamente se operara un cambio de fechas. La cultura popular la consagró Patrona y seguramente allí la dejará. De momento, y seguramente en todos los momentos, quedémonos con una celebración que simplemente pretende decir "Música, gracias por existir".

miércoles, 14 de noviembre de 2007

León del Viento

Alguna vez, por otras casualidades (cuántas ya...) fuí a verlo presentar Bandidos Rurales, un trabajo importantisimo. En ese recital, pasaron imagenes de videos, sobre su trayectoria, sobre sus trabajos en todo el país y siempre en una actitud solidaria. Recuerdo que salí de ése recital, y ya en casa, con mis entrañables mates solitarios y nocturnos, escribí ésto esperando tener la oportunidad de entregarselo en mano propia. Aguante León:

A León Gieco

Lo necesitaba. Necesitaba ése casual encuentro para encender una fogata olvidada. Y necesitaba que sea casual, que sople el viento mis cenizas aun vivas, ése viento que pueblan sus palabras. Y así fue, que así sea...Rugían tonos de memoria cuando supe que algo se estaba generando en mi, o mejor dicho, re- generando. Y aunque su agreste voz resonaba en el torrente pacífico de mi sangre, el remolino no tardó en hacerse sentir. Y mi corazón quiso rugir, mientras que la sangre que llegaba a mi cerebro provocaba deseos de ser como él, o de compartir una canción con él, sueños de llegar a su edad y dormir tranquilo sabiendo que estás haciendo las cosas bien aunque te quieran vapulear, como a él. Ilusión de defenderme como un león cuando me ataquen como a una rata para mostrarles otra verdad, quizá la verdadera. En fin, deseos de hacer una canción verdadera y universal pidiendo a Dios sólo una cosa, o dos.Lo necesitaba. Creí haber apagado el ingenuo pensamiento de que la solidaridad era un arma necesaria de aplicar en días en que la desunión, y la violencia interna, externa, y propuesta quebraban risas, dignidades, cultura y canción. Y apareció así, como el viento que pueblan sus canciones, sin pedir permiso para convertirse en una opción de camino, que alguna vez dejé de lado por temor o simplemente, simplemente, soledad.Casi sin conocerlo, apareció singular, y se hizo plural mi inspiración. Un buen tipo, de ésos que hoy ya no conozco, de ésos que hoy ya no aparecen en mi camino. ¿Qué camino habré tomado? Y tal vez apareció desde un surco paralelo, un tímido surco como el que existe en Jujuy con su nombre, para decirme que nunca es tarde, que aun existe otro camino, el que dejé equivocado por tanta soledad, que existe otra opción.Lo necesitaba y nunca lo sabrá. Porque aunque sé y confío que alguna vez lo conoceré compartiendo unos mates, jamás le diré sobre ése viento, el de sus canciones, el de su rugido. Sólo hablaremos de lo que se podría hacer para mejorarnos como pueblo. A veces las palabras condescendientes no suenan convincentes. Pero sé que él lo sabrá, y como otros vientos me han avivado una llama y lo saben, él también lo sabrá y habrá un guiño cómplice, y seguiremos adelante, todos los vientos, a poblar más canciones necesarias, más canciones solidarias, porque nos necesitamos, los que fueron, los que son y los que venimos para que la obra sea perdurable. Gracias León por el viento.